jueves, 15 de enero de 2009

Gracias por todo

Estimada abuelita,

Aunque sé que siempre estarás con nosotros, en nuestros corazones, se echará de menos tu presencia física. Siempre te recordaré y agradeceré todo el cariño, respeto y amor que me has dado, así como las sabias lecciones que muchas veces no quise escuchar o valorar como merecían. Llegó tu hora y no le reprocho nada a nadie, incluso tuviste tiempo de ver a tu biznieto, el sufrimiento y la edad últimamente te hacían demasiado mella. Ahora te reunirás con tus seres queridos que ya nos dejaron, o al menos eso es lo que quiero creer y lo que me gusta pensar. Puedes estar segura que los 15 minutos que separan tu casa de la mía nunca serán iguales.

Simplemente gracias,

Joan.

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